viernes, 25 de marzo de 2016

Un encuentro con el ser

Vivimos en una sociedad que se centra en el tener y en el hacer, donde al parecer no hay espacio para el silencio y la contemplación. El verdadero ser que se construye cada día, queda oculto y prisionero tras estos afanes, que han arrastrado a muchas personas a vivir en el consumismo, la mentira y el sufrimiento.  
Si queremos cambiar, debemos hacerlo desde un nivel distinto al cual estamos acostumbrados. Albert Einstein dijo: “El mundo tal como lo hemos creado, es un proceso de nuestro pensamiento. No se puede cambiar, sin cambiar nuestra forma de pensar”. La pregunta es: ¿se puede cambiar? y, ¿cómo se puede realizar este cambio?
El escritor japonés, Haruki Murakami, en su libro De qué hablo cuando hablo de correr, relata una experiencia de estar en el presente o en atención plena: “Mientras corro, simplemente corro. Corro en medio del vacío. Dicho a la inversa, tal vez cabría afirmar que corro para lograr el vacío. Y también es en el vacío donde se sumergen esos pensamientos esporádicos” Y más adelante agrega: “Los pensamientos que acuden a mi mente cuando corro, se parecen a las nubes en el cielo. Nubes de diversas formas y tamaños. Nubes que vienen y van. Pero el cielo siempre es el cielo. Las nubes son sólo meras invitadas. Algo pasa de largo y se dispersa. Y sólo queda el cielo. El cielo es algo que, al tiempo que existe, no existe. Algo material y, a la vez, inmaterial. Y a nosotros no nos queda sino aceptar la existencia de ese inmenso recipiente tal cual es, e intentar ir asimilándola.” Murakami recuerda en el mismo libro, el día y la hora exacta cuando tomó la decisión de escribir. Estaba viendo un partido de béisbol y señala: “Todavía recuerdo con nitidez el cielo completamente despejado, el tacto de la hierba fresca que acababa de reverdecer y el agradable sonido del bate. En ese momento, algo cayó suave y sigilosamente desde el cielo y yo, sin duda, lo recibí.” En ese momento de mágico silencio, el futuro escritor no pensaba en escribir, no pensaba en un argumento ni en una estrategia para su novela, no pensaba en la fama, sólo permanecía en el presente con atención plena, respirando y dejando pasar los pensamientos. Al parecer, la clave para un mejor pensar, sería dejar de pensar, al menos de vez en cuando.
La atención plena o meditación para la atención plena, se puede caracterizar por un proceso bastante sencillo, según relata Chade-Meng Tan en su libro Busca en tu interior: “El proceso comienza con la intención. Puede ser cultivar la inteligencia emocional o reducir el estrés. Cada vez que desarrollamos una intención, sutilmente estamos formando o reforzando un hábito mental. Tras crear una intención, lo siguiente que debemos hacer es seguir la respiración. Sólo hay que enfocar la atención con delicadeza en el proceso de la respiración. Nada más”. Si hay un pensamiento distractor, hay que volver la atención a la respiración, sin crítica, sin juicio, con actitud positiva.
La intención de la que habla Chade-Meng Tan, responsable de los programas de crecimiento personal en Google, puede ser la gran trampa donde el pensamiento actúa, en su deseo incesante de poner nubes en el cielo. ¿Puede haber intención sin pensamiento? Krishnamurti lo expresa de este modo: “El silencio de la mente no puede producirse por la acción de la voluntad. Hay silencio cuando la voluntad termina. Esto es meditación. La realidad no puede buscarse; existe cuando el buscador no existe. La mente es tiempo, y el pensamiento no puede descubrir lo inconmensurable”. Esto no significa negar la importancia del pensar, sino otorgarle su verdadero valor.
Chade-Meng Tan cuenta que el programa Busca en tu interior se enseña en Google desde el año 2007. Entre los maestros invitados a dicho programa se cuenta a Daniel Goleman y a Jon Kabat-Zinn, entre otros. Ese curso ha permitido que muchos alumnos encuentren un nuevo sentido a sus empleos y mayor realización. Los contenidos teóricos y prácticos, dentro de los cuales lo principal es la meditación para atención plena, fomentan la creatividad, la productividad y la felicidad de quienes han asistido.


En esta sociedad centrada en el tener y en el hacer, donde se vive buscando el placer y arrancando del sufrimiento, tal vez valga la pena permanecer por algunos instantes al día en silencio, cambiando los hábitos mentales negativos y dejando que el interior se manifieste sin miedo, sin ansiedad y de un modo más contemplativo. Un verdadero encuentro con el ser.

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